Complejo Luma Arles muestra sus formas

 

El complejo Luma Arles es un centro de arte establecido por la coleccionista suiza Maja Hoffmann. Esta bellísima torre retorcida revestida en azulejos reflectantes de aluminio, diseñada por el arquitecto canadiense-estadounidense Frank Gehry, ya está tomando forma en Arles, al sur de Francia.

La apertura de este magnífico centro de artes -que tendrá de 56 metros de altura- ha sido postergada para la primavera de 2020. Sin embargo, ya la forma definitiva de esta torre empieza a verse y su metálica estructura irregular, inspirada las escarpadas formaciones rocosas que se encuentran cerca de la ciudad, empiezan levantar suspiros y expectación en los residentes y visitantes de Arles.

Un tornado de acero para el arte

La torre Luma Arles es un conjunto de cajas de vidrio superpuestos -hechos con paneles de aluminio brillante- que se apilan alrededor de en una formación irregular sobre un atrio de vidrio circular. El arquitecto Frank Gehry ganador del Pritzker en 1989, diseñó en el interior de esta, un vasto atrio circular recordará el anfiteatro romano de Arles, el cual Patrimonio de la Humanidad.

 

 

El crítico de arquitectura estadounidense Frank Miller al ver el diseño Gehry lo describió “tornado de acero inoxidable”, para el cual la mecenas del arte Maja Hoffmann ha contribuido con 170 millones dólares al proyecto, a través de su Fundación Luma, la cual apoya a artistas independientes.

Hoffmann es heredera farmacéutica de la fortuna Hoffmann-La Roche y como en la ciudad de Arles, continúa con la tradición de su familia de patrocinar esta ciudad postindustrial en apuros que alguna vez fue hogar de Van Gogh.

Por su parte, Gehry se ha convertido en una suerte de “arquitecto de la suerte”. Desde su trabajo en el rejuvenecimiento del Museo Guggenheim Bilbao, se le atribuye el toque mágico de la atracción de la prosperidad. Buscando el “efecto Bilbao”, empresas entre las que se cuenta Facebook, le contrata para remodelaciones, extensiones o incluso diseño de obras arquitectónicas.

No obstante, los habitantes de Arles no están tan contentos con el edificio como con su benefactora, los críticos arquitectónicos ni los empresarios locales que aspiran a beneficiarse del famoso “efecto Bilbao”. Estos piensan que la Torre Luma Arles es más una lata retorcida que ensucia el campo visual de la ciudad.

Así las cosas habrá que esperar. Los arquitectos saben bien que el público francés es el más exigente del mundo. No por nada la Torre Eifel, símbolo de Paris, fue en sus primeros días un “esqueleto” del que muchos parisinos renegaban. Hoy, es su orgullo, y hoy festividad que la tenga como centro. Entonces, llegará el 2020 y veremos.

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