VCU Institute of Contemporary Art: arquitectura con función social

 

En los tiempos que corren la arquitectura tiene función social. Lejos de ser un mero compendio de estructuras funcionales, dotada de formas artísticas, los arquitectos y las firmas que representan han empezado a ver su trabajo como una manera de integrar comunidades y de hasta culturas.

Un interesante ejemplo de esta visión es el Instituto de Arte Contemporáneo de la Virginia Commonwealth University, el cual es uno de los proyectos más recientes de la firma del arquitecto Steven Holl. Este edificio que -a decir de Holl- “actúa como un “condensador social” vital para la ciudad de Richmond”, forma parte del cuadro de honor de los premios Premios A+ 2018, en la categoría Proyecto del Año.

 

 

Desafiando al entorno

La Universidad de Virginia Commonwealth comisionó a Steven Holl Architects, para hacer una obra que se convirtiese en un edificio histórico. Y aunque la firma no decepcionó a su cliente, sí se tomó la prerrogativa de alejarse de lo tradicional y crear una estructura que contrastara con el conservadurismo de una ciudad como Richmond.

Compuesto por tres edificios internos, el VCU Institute of Contemporary Art de Richmond llama la atención por la piel exterior metálica que lo cubre y que le permite reflejar la luz solar durante todo el día. Esto lo convierte en más que otro bello edificio, en una pieza de arte que alberga exhibiciones de arte. Por si fuera poco, el edificio posee además llamativos voladizos que fácilmente lo transformarán en una pieza icónica en su entorno.

Estética social

Si bien todo en el VCU Institute of Contemporary Art de Richmond fue completamente pensado, el material del recubrimiento del mismo fue crucial. Holl señala que eligió Rheinzink para esto, porque además de ser rentable, su tono azul verdoso pre-intemperado y lidiaría fácilmente con la contaminación en el centro de la ciudad, sin que esto afectara su belleza.

Otro elemento a destacar de este edificio, es su estética dinámica externa e interna. Según Steven Holl, la forma del Instituto invita a la exploración y la curiosidad. “Entras y te sientes atraído hacia arriba, porque hay una ascensión en espiral en la geometría del espacio central”.

 

 

Explica Architizer.com que tanto las galerías ramificadas como el auditorio central del edificio poseen ventanas que permiten a los transeúntes contemplar el espacio. Esto se presta a la interacción comunitaria, al tiempo que refuerza la idea central de crear un centro comunitario que utilice el arte como un catalizador social.

Y aunque su forma y su inteligente funcionalidad hacen de este edificio una pieza de arte arquitectónica, para Steven Holl el aspecto más importante del Instituto, “es su capacidad para unir a las personas, incluidos aquellos que nunca han estado en un museo de arte, y los jóvenes de la propia universidad”.

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