LCI: una familia empresarial con “la milla extra” en las venas (parte II)

 

Las teorías de desarrollo organizacional dicen que el buen ambiente en las empresas se mide por la cantidad de años que sus empleados/colaboradores invierten en ellas. Conchita Pérez, gerente de logística, y Cynthia Carneiro, coordinadora de compras, de LCI son la prueba de ello. Con 14 y 10 años respectivamente son parte fundamental en un equipo que, a decir de ellas mismas, funciona como una familia.

“Los jefes hacen que nos sintamos en una gran familia. Ellos siempre quieren que seamos parte de todo. Que seamos amigos, que trabajemos en equipo con una visión amplia y que nos involucramos en todos los procesos”, señala Conchita Pérez.

Cynthia Carneiro añade a lo dicho por Pérez que debido a eso el perfil del trabajador de LCI es muy especial. “Quienes trabajamos aquí somos personas muy dedicadas, que tenemos mentalidad de trabajo en familia. Esto es la característica principal de quien dura en la empresa. Se debe tener la milla extra y el concepto de servicio al cliente en las venas. Se debe amar el trabajo y los productos, y por supuesto, conocerlos y sentir orgullo de ellos”.

Con 30 años en el campo logístico, Conchita Pérez entró a LCI casi que desde el momento de su nacimiento. Ella es quien se encarga de los contenedores que se reciben de Europa. Pero su labor no termina allí. Ella atiende a los clientes, recoge de ellos lo que esperan recibir, maneja sus quejas y calma sus preocupaciones. “Una de mis grandes satisfacciones es que el cliente me recuerde, porque atendí su caso y le di solución”, dice con orgullo.

Por su parte Cynthia Carneiro empezó en 2008 en la empresa procesando órdenes regulares, desde entonces ha ido tocando todos los puestos. “Lo mejor de mi trabajo es que aprendo algo nuevo todos los días. Me siento orgullosa de poder atender al cliente, de acompañarlo hasta el final del proceso y verlo quedar contento.”

Una empresa que ama los finales felices

Estas conocedoras de LCI afirman que la combinación de la calidad del producto que venden y el servicio que prestan es la clave del éxito de la empresa. “Acompañamos al cliente desde que se enamora del producto, hasta mucho después, cuando vamos y lo instalamos en su casa. Por eso siempre vuelven o se convierten en nuestros mejores publicistas”, sentencia Conchita Pérez.

Para ilustrar mejor lo anterior, Pérez refiere un caso en el que un padre que recomendó los servicio y productos de LCI a su hijo. “Él había visto nuestros electrodomésticos en la tienda de Panamá y 2 años después, vino a Miami a ver los precios. Lo único que le preocupaba era el servicio. Así que le explicamos que cuando alguien compra en LCI de Miami y vive en Venezuela o Panamá (o cualquier otro lugar en donde tengamos representación) nuestros aliados les atienden como si lo que compraron hubiera salido de su tienda. Todo el servicio lo tenemos igual en cualquiera de nuestras subsidiarias y eso, por supuesto, hace que los clientes siempre queden contentos y estén tranquilos con su compra”, acota la gerente de logística de LCI.

Para cerrar, Cynthia Carneiro hace énfasis es el referente a la relación de LCI con los arquitecto y diseñadores de interiores. “Nos gustan los finales felices, así que ponemos la misma dedicación y ofrecemos el mismo trato que le damos a los clientes finales, a los arquitectos y diseñadores. Evidentemente, la relación es diferente. Al ser expertos presentamos múltiples opciones y tratamos de apoyarlos en su visión. De hecho, siempre les pedimos que nos manden tamaños y espacios para así asesorarlos con precisión, porque para nosotros cumplir con la expectativa del cliente no solo es muy importante, sino que es parte de nuestra misión”.

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