Hormigón de grafeno: la piedra filosofal de la arquitectura

 

Uno de los grandes deseos de cualquier arquitecto –los de la antigüedad y los de ahora- es que sus obras puedan perdurar en el tiempo. Para ello las mismas deben estar hechas en materiales que sean resistentes a las inclemencias de las estaciones y, por supuesto, al paso de los años. Pues bien, ese material que parecía tan inalcanzable como la piedra filosofal, al parecer ya está sobre la mesa: el hormigón con grafeno.

Para que se pueda entender mejor el concepto y su importancia debemos explicar qué es el grafeno. Bien, este es un material de gran dureza. De hecho, ante los ensayos ha demostrado ser 200 veces más resistente que el acero y hay quienes se atreven a compararle con el diamante. Esto quiere decir que es un material soporta tanto al desgaste como a las fuertes cargas. Hasta acá todo suena muy bien, pero hay más.

Resulta que la ligereza y resistencia del grafeno lo hace un material cuyas aplicaciones puede usarse en sectores como la arquitectura y la ingeniería. Y, por si fuera poco, este es cinco veces más ligero que el aluminio, además es un excelente conductor del calor y la electricidad. Entonces, ante toda esta lista de cualidades, ¿se puede pedir más? Pues sí.

 

 

La mágica combinación con el hormigón

Recientemente científicos del Centro para la Ciencia del Grafeno de la Universidad de Exeter, Inglaterra, ha añadido al hormigón a la lista de cosas que el grafeno puede mejorar. Para ello, estos estudiosos han desarrollado una nueva técnica para incorporar este material en la producción de hormigón con la ayuda de la nano-ingeniería.

¿El resultado? Un material que no sólo es más del doble de fuerte que los hormigones que tenemos hoy en día en el mercado, sino que redujo drásticamente la huella de carbono respecto a los métodos convencionales de producción de hormigón. Pues, sí es fuerte y además es verde.

Según los creadores de dicho proceso esta es la innovación que cambiará para siempre la industria de la arquitectura y la construcción. Monica Craciun, profesora de ingeniería de la Universidad de Exeter dijo a este respecto que el material resultante no solo es más fuerte y duradero, sino que también es más resistente al agua, por lo que es especialmente adecuado para la construcción en áreas que requieren trabajos de mantenimiento y es difícil acceder a ellas.

“Sin embargo, quizás lo más importante es que al incluir el grafeno podemos reducir la cantidad de materiales necesarios para hacer concreto en un 50 por ciento, lo que lleva a una reducción significativa de 446 kilogramos por tonelada de emisiones de carbono”, añadió.

Los científicos de la Universidad de Exeter también señalaron que esta gama sin precedentes de funcionalidades y propiedades descubiertas es un paso importante para fomentar una industria de la construcción más sostenible y respetuosa con el medio ambiente en todo el mundo. Todo lo anterior solo quiere decir que en poco tiempo tendremos un mundo lleno de edificios más verdes.

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