Fibrocemento: una polémica opción en revestimientos

 

El fibrocemento se presenta como una excelente opción en revestimientos de construcciones. Este material que cada día se usa más en las edificaciones que se diseñan, tiene con la finalidad disminuir los costos de mantenimiento en una marcada tendencia por desarrollar construcciones inteligentes que favorezcan la convivencia en las mejores condiciones posibles.

Y es que en la actualidad, la arquitectura que se inclina más por construcciones sustentables con un mínimo gasto, requiere de materiales resistentes y al mismo tiempo estéticos que aguanten cambios de clima, uso y abuso, además de mantener la “personalidad” que sustenta el diseño.

Entre los diversos recubrimientos que intentan sustituir a la ya obsoleta pintura, está el fibrocemento. Este material no es nuevo, pero se encuentra en pleno auge por las múltiples ventajas que ofrece. Estas van desde una fabricación ecológica, hasta unos costos de instalación bastante bajos. Sin embargo, no todo es positivo, por lo que sus bondades se cuentan literalmente, en una zona gris.

 

 

El lado brillante

El fibrocemento fue desarrollado por Ludwig Hatschek en el siglo XIX quien lo nombró Eternit por su calidad y durabilidad. Así pues, es una mezcla de cemento, agua y fibras naturales y sintéticas, entre ellas, fibras de vidrio como refuerzo de revestimiento, en sustitución del amianto que funcionaba como elemento principal de este material hasta su prohibición por sus efectos tóxicos.
El fibrocemento se produce en láminas de distintos tamaños, orientaciones, formas y acabados. Esto lo que lo hace muy versátil y útil para distintas superficies. Además, estas placas son fáciles de cortar y perforar.

El material es impermeable, bastante resistente a la humedad, por lo que resulta ideal para revestir exteriores. En este caso, sus presentaciones en tejas y paneles superpuestos son los preferidos.
Para la fabricación del fibrocemento, el consumo de energía eléctrica es bastante bajo y sus residuos, son reciclables, lo que redunda en un costo bastante más bajo que otros materiales de su tipo. Otra de sus ventajas, es su resistencia al fuego ya los hongos.

En cuanto a la estética, el fibrocemento es un material, como hemos dicho antes, muy versátil. El gris del cemento rústico está muy en tendencia, pero no es la única forma en la que puede usarse este revestimiento.

Los fabricantes ofrecen colorear las láminas a petición del usuario y también puede ser pintado luego de instalado. Por otro lado, el fibrocemento ofrece también un carácter artesanal, pues el acabado de sus piezas puede modificarse a gusto del cliente. Desde una imitación de madera, un efecto corrugado o completamente liso, todo dependerá de los deseos del diseñador.

 

 

La zona gris

A pesar de todas las ventajas descritas anteriormente, el fibrocemento también tiene sus defectos. Por un lado, está la posibilidad de incluir el tan temido asbesto entre sus ingredientes, lo cual debe ser cuestionado por los compradores por los efectos nocivos para la salud de este compuesto.

Por el otro, el fibrocemento requiere ser combinado con otros materiales de soporte para brindar la máxima eficacia en diversos requerimientos: aislamiento térmico y acústico, penetración de la humedad y hermetismo a corrientes de aire. Otra de sus fallas, es la dificultad en el acabado de las esquinas, que requiere de un personal bien calificado para lograr un efecto limpio.

Quienes buscan el material perfecto para revestir y modernizar su casa o para dar el acabado ideal a las más modernas construcciones, tienen en el fibrocemento una elegante opción que, a pesar de sus luces y sombras, parece un buen candidato a estar en el top de los revestimientos en el futuro.

2019-04-03T08:57:39-05:00abril 9th, 2019|Diseño y Tendencias, Innovación|
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