Azulik Uh May, el retorno a la Madre Tierra

 

Volver a lo originario, al corazón de la Madre Tierra es la propuesta de Roth con Azulik Uh May, un centro holístico en el medio de la jungla de la Península de Yucatán en México.

El empresario y arquitecto Eduardo Neira, mejor conocido en su entorno como Roth, es el fundador de un complejo arquitectónico cuya principal función, es “reconectar individuos y tribus -nativos y contemporáneos- entre sí, con otros y con el medio ambiente”.

 

 

Este posee un centro cultural que incluye un laboratorio de diseño de modas – espacio multifuncional para las artes IK Lab. Además tiene un centro de grabaciones de alta tecnología, una galería de arte contemporáneo, residencias para artistas, un salón de eventos de múltiples propósitos, instalaciones dedicadas a la sanación física y espiritual a través de técnicas chamánicas y espacios para la integración cultural. Pero lo que podría imaginarse como una estructura gigantesca con distintos edificios de concreto dejando su huella en el paisaje, es todo lo contrario.

Lo que caracteriza a Azulik es que su diseño apunta a la mínima invasión al medioambiente que lo acoge, reconectándose también a nivel arquitectónico con la construcción sustentable y ecológica que protege a la naturaleza e incentiva una experiencia de total inmersión.

Así pues, lo que comenzó como un lujoso resort compuesto por tres hoteles temáticos dedicados a la relajación, el bienestar y la desintoxicación en Tulum, una casi virgen locación en Quintana de Roo, Yucatán, ha evolucionado con la inauguración de un complejo ecológico único en el mundo. Y si bien de éste podrán beneficiarse los visitantes, especialmente brindará grandes beneficios a la comunidad Maya de la zona, que ha encontrado una oportunidad para proteger su cultura mientras la expone al encuentro de los turistas.

 

 

Creciendo en la jungla

La construcción está inspirada en las plantas de la región. Puede describirse como una estructura antropomórfica que brinda la impresión de crecer en la misma dirección que los árboles.

Hormigón abovedado, cemento pulido y “bejuco” -una planta trepadora típica de la región”- son los principales elementos utilizados en estos interesantes “edificios” en los que las líneas rectas son prácticamente inexistentes y que tiene un mínimo impacto ecológico. Las distintas estancias se comunican entre sí a través de puentes colgantes y caminos serpenteantes de madera cruda de bejuco. Poseen techos de dosel de Tíber por donde se cuela la luz natural y las sombras de milenarios árboles que han sido respetados e incluidos dentro del diseño.

La misión de Azulik parece enaltecer la cultura indígena propia del lugar y lograr que los visitantes y residentes puedan contactar con la sabiduría y la paz que brinda el contacto con la naturaleza.

2019-02-05T12:22:22+00:00febrero 5th, 2019|Diseño y Tendencias, Innovación|
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