El arte rompe récords en Taiwán

 

En Taiwán el arte rompió récords. El pasado mes de octubre abrió sus puertas al público una fantástica estructura que ha roto distintos records. Se trata del complejo Centro Nacional para las Artes Kaohsiung, el cual, además de ser el más grande del mundo, también alberga al órgano de tubos más grande de Asia.

Las ondas más acogedoras

El espectacular techo blanco ondulado del Weiwuying, como también es conocido el Centro de Arte, acoge al espacio más grande del mundo dedicado a las artes. Se trata de cinco espacios de actuación repartidos en 141.000 metros cuadrados de construcción que se alojan en una antigua base de entrenamiento militar ubicada en un parque subtropical de 470.000 metros cuadrados.

 

 

Este gigante complejo incluye en sus espacios, una casa de ópera de 2.260 puestos, una sala de conciertos de 2.000 asientos en donde se ubica el colosal órgano de 9.085 tubos diseñado por el alemán Orgelbau Klais con un diseño asimétrico que recuerda a las plantas de bambú. En síntesis puede decirse que una casa de juego flexible que puede ajustarse como sala de teatro, de ópera china y danza con capacidad entre los 1.094 y 1.254 asientos. Como sala de recitales ofrece 470 puestos para conciertos de solistas y de cámara y un atrio al aire libre que abre la estructura al parque que la rodea y que puede recibir a una impresionante audiencia de hasta 20.000 personas.

 

 

Una inversión fantástica

En una ciudad con 2.8 millones de habitantes, se realiza la inversión más significativa en el ámbito cultural de los últimos tiempos. Con la intención de exponer a los artistas Taiwaneses al mundo y recibir a los más importantes extranjeros, abrió sus puertas al público, tras quince años de construcción y 350 millones de dólares invertidos, la monumental estructura cuya extensión bajo techo se extiende a 3.3 hectáreas.

El estudio de arquitectura holandés Mecanoo liderado por la arquitecta Francine Houben, fue el encargado de proyectar la obra que ya es una realidad y que se inauguró con una sucesión de espectáculos y fuegos artificiales enmarcados en una Gran Temporada de Apertura para el deleite de toda la comunidad.

Para la presidenta de Taiwán, TsaiIng-wen, estas estructuras revelan el esfuerzo del gobierno por devolverles a los ciudadanos los espacios que se encontraban bajo el control militar.
Inspirados en el mar, esta fantástica ola le llevará esplendor y alegría a los habitantes del sur de Taiwán.

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