Carlos Raúl Villanueva, arquitectura de luz y simplicidad

 

El arquitecto Carlos Raúl Villanueva, venezolano nacido en Londres, habría cumplido el pasado 30 de mayo 117 años. En Venezuela, es el padre de la arquitectura moderna y dejó un legado de obras insustituibles y dignas de estudio a nivel latinoamericano y de admiración entre los arquitectos de todo el mundo.

Si bien su obra tiene muchos ejemplos para mostrar, es el diseño y construcción de la Universidad Central de Venezuela la que puede reconocerse como emblema de su trabajo. Además, la Ciudad Universitaria, desarrollada entre los años 1944 y 1957, fue nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, pues reúne los máximos ideales arquitectónicos, junto al arte y la planificación urbana para dar lugar a una obra considerada pieza maestra dentro de la era de la arquitectura moderna.

 

 

Por amor a las Bellas Artes

El MBA (Museo de Bellas Artes) fue inaugurado en 1938 y posteriormente reformado y ampliado en el año 1973. Para esta edificación, Villanueva se decantó por un edificio neoclásico y posteriormente, por uno moderno.

Ambos edificios forman parte del mismo complejo, en el cual el arquitecto aprovecha al máximo la luz solar y combina jardines internos y claraboyas con techos de distintas alturas y salones de diversos tamaños, ideales para ajustarse a exposiciones de diversos formatos y disciplinas. En el edificio neoclásico, destacan las líneas simples y en el moderno las formas geométricas.

 

 

La Maestranza “César Girón”.

Ubicada en la ciudad de Maracay, en el estado Aragua de Venezuela, esta plaza de toros fue abierta al público en 1933 y es capaz de albergar hasta 7 mil personas. El arquitecto Villanueva se inspiró en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de la Caballería de Sevilla, levantándola en concreto armado, con arcos de medio punto, ojivales moriscos y pilastras. Está catalogada como la plaza más hermosa de Latinoamérica.

El Maestro Villanueva, graduado en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París en 1928, dejó un profuso legado y fue protagonista de la etapa más rica en el urbanismo venezolano y latinoamericano. Impregnó sus obras de un profundo sentido social, fue presentado en varias oportunidades como el “que hace obras bonitas como los arquitectos y buenas como los ingenieros”, y se empeñó en cambiar la mirada de los visitantes de la capital de Venezuela.

Reconocido por los arquitectos de su tiempo y los actuales como el mago de la luz, tenía como credo la simplicidad de la forma y los materiales en la concepción de su trabajo. La última obra de Villanueva, el Museo Soto, en Ciudad Bolívar, posee esas características de simplicidad que apuntan al disfrute mismo de la arquitectura del lugar y la apreciación de la obra. Carlos Raúl Villanueva falleció en Caracas, el 16 de Agosto de 1975.

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