Bioconstrucción: el revival de los materiales ancestrales

 

“Soplaré y soplaré y tu casa derribaré” decía el lobo feroz de manera amenazante a los pobres tres cerditos que se escondían en su casa de heno. Y aunque este cuento pudiera hacernos pensar en lo poco seguro e incómodo de vivir en una casa construida de heno, lo cierto es que tanto este material, como las piedras y otros, fueron los predecesores del moderno concreto tan común de las construcciones actuales.

Sin embargo, esos materiales supuestamente endebles sobre los que se fundamentaron los conceptos del urbanismo de sociedades prerromanas en lo que a construcción de viviendas se refiere, han decido volver y marcar tendencia en los modelos arquitectónicos actuales. Y es que al parecer, eso de que cada cierto tiempo, todo vuelve, es un hecho y la tecnología termina por rendirse ante la lógica de nuestros antepasados.

 

 

La sabia arquitectura de los antiguos

Fueron los Mapuches patagónicos (y no los cerditos) quienes vivieron en casas fabricadas con heno y madera. Estas construcciones circulares con techo con forma de cono invertido llamadas Rucas, aún son caso de estudio en casi todas las escuelas de arquitectura del mundo debido a su audacia y uso de materiales.

Pero además, hay otros ejemplos de construcción ancestral con técnicas “alternativas”que todavía impacta a los constructores modernos. Entre muchos ejemplos podemos citar a los Inuits del Ártico que fabrican sus Iglús con bloques de hielo; distintas tribus en Europa y América construyeron (y construyen) sus casas flotantes o “palafitos” con madera y junco, y no podemos dejar de nombrar las Pallozas (paja y piedra) originarias de las tribus celtas que todavía pueden admirarse en Galicia.

 



El retorno de los antiguos materiales de construcción

El revival de antiguas formas de construcción, surge a partir de la necesidad de emplear materiales más económicos, ecológicos y estéticos que el concreto y ante ello, los arquitectos han decidido ver hacia atrás y han encontrado en la historia, la respuesta que buscaban.

Así pues, los modernos hacedores de viviendas han hallado en el heno un buen aislante térmico y sónico; en el bambú, han encontrado resistencia sísmica, flexibilidad y bajo costo; en la piedra, durabilidad y resistencia; en el hielo -aunque parezca increíble- un buen aislante térmico. De manera que las propiedades de estos materiales combinados con las tecnologías actuales, dan como resultado, edificios que el “querido” lobo feroz, jamás hubiera podido derribar con un soplido.

 

 

Nuevas tendencias, nuevas direcciones

Las nuevas versiones de las viviendas ancestrales ya existen y en general, constituyen opciones turísticas que con suerte -y buenos ahorros- se pueden visitar. En Suiza se encuentra el Ice Hotel, un edificio construido totalmente de hielo que haría sentir orgulloso a cualquier Inuit. Los bungalows de la Rivera Maya son unas espectaculares versiones de los palafitos indígenas.

En cuanto al uso del heno, es, sin duda, una tendencia que volvió para quedarse en la construcción de viviendas. De hecho, existe una certificación profesional otorgada por la Red de Construcción con Paja (RCP) de España.

Por lo visto, la Bioconstrucción, como se conocen estas técnicas, podría cambiar el final del cuento y redimensionar los urbanismos, descubriéndonos en algunos años, en casas parecidas a las de nuestros tatarabuelos.

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