Arbortectura: construir con la naturaleza

 

La arbortectura es un interesante abordaje dentro de la arquitectura verde. La palabra que proviene de la combinación de “arbórea” y “arquitectura”, básicamente significa que, en lugar de construir y crear nuestras propias viviendas, simplemente las haremos crecer. Hay quienes homologan el término a “Edificio Verde”, pues en esencia es crear (o ayudar a crear) una construcción a partir de una estructura viva.

Concebida en medio del proceso de desarrollo sostenible que pretende educar a las nuevas generaciones sobre cómo vivir con la naturaleza de una manera menos explotadora que sus predecesores, la arbortectura busca retomar la conexión existe entre humanos y plantas, a través del desarrollo de métodos más ecológicos de construcción.

En el pasado los arquitectos y constructores pensaban en las plantas y árboles como un elemento que daba vida y belleza a un espacio; ahora la mayoría trata fusionar las plantas con techos y paredes para aprovechar los dotes naturales. Sin embargo, la arbortectura lleva al extremo la idea de una arquitectura ecológica, pues hace de la construcción planteada una estructura realmente viva.

 

 

Desempolvar viejos conocimientos

Pero aunque la palabra es de nueva data, la verdad es que el concepto que entraña la arbortectura no es para nada novedoso. La coexitencia de construcción y plantas ha existido desde la antigüedad.

Un ejemplo es el puente Khasi en India, creando a partir de la raíz viva de un Cherrapunji hace 600 años. Otros muy interesantes con la silla que crece de John Krubsack (1914) y los 70 árboles entrelazados de Axel Erlandson (1880).

En este sentido, el proyecto The Patient Gardener, diseñado por un grupo de estudiantes en la Universidad Politécnica de Milán y el estudio de arquitectura sueco VisionDivision, es ejemplo de la inteligente aplicación actual de la arbortectura. El ambicioso proyecto consta en la creación de árboles en la forma de cúpula con un período de espera de 60 a 80 años.

Otro atrevido proyecto arbortectónico es la Torre Baubotanik (Ferdinand Ludwig). Terminada en 2009, el sistema Baubotanik es un tipo de construcción estructural viviente que además de cumplir con todas las características de cualquier otra edificación realizada con madera, absorbe el dióxido de carbono de la atmósfera para fortalecer su estructura al mismo tiempo que también lo devuelve en forma de oxígeno.

Aproximación visionaria o quimera ecológica, lo cierto es que la arbortectura es una tendencia a la que hay que seguirle el paso, pues quién sabe si las ciudades verdes del futuro impongan este tipo de construcción como norma.

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