1683: Experiencia multisensorial

1683

Hace 333 años, en la Selva Negra, Alemania, la destreza artesanal sellaría el nacimiento de Gaggenau, reconocida por poner la ingeniería avanzada al servicio de la cocina privada. Para celebrar este significativo aniversario, la marca dio vida al restaurante 1683, que abrió sus puertas en septiembre de este año en una de las galerías de Nueva York.

El restaurante pretende recorrer tres siglos, desde comienzos forjados a mano hasta la cima del lujo gastronómico. Los visitantes, inmersos en los sonidos y olores de la naturaleza del suroeste alemán, hacen un viaje multisensorial a los orígenes de Gaggenau sin salir de Manhattan.

En este proyecto culinario, de una manera original se retratan los valores que han caracterizado la empresa a lo largo de los siglos: innovación, precisión, y eficiencia. En el histórico taller de Gaggenau se produjeron desde pequeñas herramientas (produjeron el primer clavo en 1683) hasta bicicletas, siendo 1931 la fecha que marcó el giro hacia la aplicación de esmaltes de calidad superior a hornos. Con sus hornos, campanas extractoras, aparatos de refrigeración, cocción y vajillas, Gaggenau ha transformado el concepto de la cocina high-end. Ahora, el restaurante 1683 destaca ese primer clavo con toda su invaluable experiencia y creatividad.

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El varias veces premiado arquitecto Hendrik Müller fue el responsable de crear el escenario que permitió a los clientes acercarse a un día en la vida del fundador de la empresa. Árboles, madera, murales con imágenes de bosque, sonidos de pájaros y agua en conjunto crean el ambiente único. La Selva Negra hace parte importante de los recuerdos que Müller tiene de su infancia. Solía pasear allí con su familia, perderse en el bosque, comer frutas silvestres. Tener ese conocimiento de la zona le permitió interpretar con facilidad el deseo de Gaggenau y reproducir la magia de la naturaleza.

La identidad cultural de la marca y su alta capacidad tecnológica dieron inspiración al concepto del restaurante. Imagínense ese recorrido fantástico: un reloj cucú gigante les da la bienvenida antes de entrar en un espacio negro, de carácter cavernoso, donde se encuentran una barra, un horno y un herrero trabajando en una esquina. Después de un cóctel – todos con nombres asociados al folclore alemán – las cortinas negras se abren para dejar ver el comedor: un auténtico bosque encantado, con árboles reales en camas de musgo y mini-cocinas de madera rústica. En resumen, todo lo opuesto al entorno urbano.

En ese paisaje místico, el reconocido chef Daniel Humm y el restaurador Will Guidara aportaron su talento a un menú de seis platos. Humm, que suma en su haber tres estrellas Michelin, interpretó la histórica comida alemana con ingredientes de temporada y de origen local. Bryce Shuman, poseedor de una estrella Michelin, también hizo parte del equipo que trabajó en esta experiencia de inmersión en la historia de una marca.

El restaurante 1683 forma parte de varias iniciativas que Gaggenau ha emprendido para celebrar sus 333 años de historia. Esperemos que esta propuesta se va a realizar próximamente en otras ciudades de los Estados Unidos, inclyendo Miami.

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